Que el robot toque obstáculos es normal. Los tres sensores ultrasónicos de los que dispone en el paragolpes frontal hacen que al reconocer obstáculos se ralentice la velocidad para que el paragolpes pueda absorber con suavidad el impacto contra el obstáculo. Al haber entrado en contacto, el robot calcula cómo rodear el obstáculo. Para ello, el obstáculo tiene que tener el peso suficiente para activar el sensor que está detrás del paragolpes. Se aconseja que los objetos ligeros se retiren del suelo para garantizar la realización de una limpieza meticulosa.
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